neuropsicologia
Plataforma de Acreditación Nacional y Especialidad en Neuropsicología

La importancia de una neuropsicología de calidad

por Aaron del Olmo

por Aaron del Olmo

Neuropsicólogo en el Hospital San Juan de Dios (Sevilla)

La Neuropsicología es una disciplina que se enmarca dentro de la psicología y que se plantea el estudio de las relaciones entre el cerebro y el comportamiento. Desde esta simple (pero a la vez compleja) definición surgen una gran cantidad campos en los que la actuación del neuropsicólogo se ha vuelto fundamental. Una figura que prácticamente no existía hace 50 años y que era (y a veces aún es) desconocida para el púbico en general, se ha convertido en una pieza más de tratamiento de rehabilitación del daño cerebral, de valoración de alteraciones del comportamiento e incluso, por qué no decirlo 

Una fuente de conocimiento sobre como funciona el ser humano en su relación con el entorno.

Pero como suele pasar con las disciplinas que comienzan a consolidarse a nivel práctico y clínico, su encaje a nivel legal e institucional implica cambios para los que el sistema a veces no está preparado u organizado. Muchas veces, es precisamente esa demostración de utilidad práctica, y la demanda que se genera a partir de ello, lo que obliga a que se realicen las pertinentes modificaciones para que algo tenga su encaje y reconocimiento que merece dentro del sistema.

La aportación innegable de la neuropsicología a campos como el del envejecimiento, (permitiendo ayudar a una detección más precoz de signos que puedan señalar una incipiente demencia, discriminando el envejecimiento normal del patológico), del neurodesarrollo (permitiendo caracterizar diferentes perfiles cognitivos más específicos dentro de etiquetas diagnósticas también rígidas) o en el daño cerebral (tanto para valorar su alcance como para trabajar en recuperar funcionalidad) han hecho que no resulte tan extraña para la población en general la palabra “neuropsicólogo”. 

La aplicación rigurosa de los métodos y técnicas en los que se sustenta la neuropsicología han sido claves

para que, de manera continuada, se busque un neuropsicólogo clínico como profesional de referencia para trabajar los aspectos ya señalados y otros muchos.

Llegar a este punto no ha sido fácil, y sobre todo, no ha sigo algo reglado. Durante estas décadas, muchas de las personas que actualmente ejercemos como neuropsicólogos hemos ido formándonos y aprendiendo con itinerarios poco definidos, de los que se podían aprovechar algunas partes, pero pocas veces con un recorrido completo que formara al psicólogo general en un especialista en neuropsicología. Y precisamente en este punto, en el que

La sociedad ya demanda la neuropsicología como un servicio necesario e importante

para mejorar la atención de las personas que tienen daño cerebral u otras dificultades, es cuando hay que intentar asegurar que las futuras generaciones de neuropsicólogos, y las personas que actualmente pretendan ejercerla, tenga la formación adecuada para ello.

El trabajo de muchas personas que han ido contracorriente para convertirse en neuropsicólogos no puede desperdiciarse en debates estériles y legales que nos hagan perder el objetivo que, todos los que ejercemos esta disciplina y creemos en su utilidad, perseguimos:

Asegurarnos que la neuropsicología sea realizada por personas capacitadas para ello

con la base adecuada para que cada intervención y abordaje se sustente en la evidencia. Todo ello para seguir brindando a la sociedad lo que demanda y necesita, y no permitiendo que cuestiones secundarias perviertan lo que la neuropsicología es y debe ser.

Lo complejo de esta disciplina, que nos obliga a una tarea inagotable de reciclaje y formación continua, es a su vez lo que la hace tan útil y necesaria. Es, en su calidad, en lo que se sustenta su utilidad. Y esa esa calidad lo que, en estos momentos, no debe perderse de vista. O muchas personas, perderán aquello que necesitan, y que solo desde unos parámetros exigentes y bien definidos, les podremos brindar.