neuropsicologia
Plataforma de Acreditación Nacional y Especialidad en Neuropsicología

5 puntos claves

  • La Neuropsicología es una disciplina con una trayectoria consolidada en nuestro país y en el resto del mundo.
  • Es urgente regular la Neuropsicología Clínica como especialidad para prevenir carencias formativas de otros perfiles.
  • El desempeño en Neuropsicología Clínica requiere de una formación mínima exigible que garantice una atención de calidad para la ciudadanía y el sistema sanitario.
  • La formación en Psicología Clínica o MPGS es absolutamente insuficiente para garantizar la adquisición de competencias en Neuropsicología Clínica.
  • Para obtener la acreditación se requieren 500 horas de formación y 4000 horas/4 años de prácticas supervisadas que garantice una atención de calidad dentro del sistema sociosanitario.

DECLARACIÓN CONSENSUADA SOBRE EL ESTADO ACTUAL DE LA NEUROPSICOLOGÍA CLÍNICA COMO ESPECIALIDAD DE LA PSICOLOGÍA EN ESPAÑA

Antequera, 28 de septiembre de 2019

rev. 12 de febrero de 2020

Este documento tiene como objetivo la difusión de los aspectos fundamentales de la Neuropsicología que faciliten a profesionales, ciudadanos e instituciones el conocimiento de este campo profesional como especialidad de la Psicología.

Definición de la Neuropsicología y su ejercicio profesional

Antes de describir el desarrollo profesional de la Neuropsicología conviene saber qué es y que no es un neuropsicólogo. Acudiendo a definiciones internacionales y altamente consensuadas como la propuesta por la National Academy of Neuropsychology (2001):

“el neuropsicólogo/a clínico/a” es un profesional de la Psicología experto/a en la ciencia aplicada de las relaciones cerebro-comportamiento. El neuropsicólogo/a clínico/a utiliza este conocimiento en el estudio, evaluación, diagnóstico, tratamiento y/o rehabilitación a través del ciclo vital del paciente y su entorno con alteraciones neurológicas, médicas, del neurodesarrollo y/o psicopatológicas, así como otras alteraciones emocionales, comportamentales, cognitivas y de aprendizaje. El neuropsicólogo/a clínico/a utiliza principios, técnicas y tests neuropsicológicos para evaluar los aspectos afectados e intactos de las áreas psicosocial, cognitiva, conductual y emocional y su relación con el funcionamiento normal o afectado del Sistema Nervioso. El neuropsicólogo/a clínico/a utiliza esta información y la proporcionada por otros profesionales de la salud para identificar, diagnosticar alteraciones neuropsicológicas, y planificar, implementar y valorar las estrategias de intervención.”

Por otro lado, una vez descrito quien es un neuropsicólogo, debemos considerar que no es un neuropsicólogo:

  • Un psicólogo que no posea la formación de posgrado especializada equivalente a los criterios indicados anteriormente. Esto incluye a los psicólogos clínicos, general sanitarios, graduados o licenciados sin la formación mínima requerida por la acreditación del COP. Aún estando en posesión del título en Psicología, la mera realización de un posgrado en Neuropsicología clínica no garantiza la formación a nivel de profesional especializado si este no provee de una cantidad mínima de práctica supervisada que garantice la adquisición de competencias necesarias. Es decir, un posgrado será una formación necesaria, pero no suficiente si no reúne los criterios necesarios.
 
  • Un profesional que no sea psicólogo, ya que para sustentar los requerimientos de cualquier especialidad de la Psicología se requieren las bases generales de la disciplina adquiridas durante los 4 o 5 años del grado o licenciatura. Esto incluye a los médicos, terapeutas ocupacionales, logopedas, etc. que han adquirido formación en aspectos relacionados con la Neuropsicología clínica, pero que al no poseer la formación básica en el grado o licenciatura en Psicología, la adquisición de competencias especializadas estará mediada lógicamente por sus conocimientos previos, que les llevará a una especialización en áreas de sus respectivas disciplinas, nunca de la Psicología. Pretender que las competencias del neuropsicólogo clínico las pueda desempeñar cualquier profesional con unos cursos de posgrado es un acto de irresponsabilidad e intrusismo que dificultará y retrasará la implantación de la especialidad en Neuropsicología Clínica en nuestro país, pero que en ningún caso lo impedirá porque la lógica del desarrollo científico-profesional se impone a nivel internacional

Trayectoria consolidada de la Neuropsicología clínica en España.

La Neuropsicología Clínica es una especialidad de la Psicología, la primera en ser reconocida como tal en el año 1996 por el organismo que lidera el desarrollo de la Psicología a nivel internacional, la Asociación Americana de Psicología (APA). Dos años más tarde, Psicología clínica también fue reconocida como especialidad por la APA. Entre ambas especialidades existe una diferenciación y a la vez una complementariedad que beneficia a los usuarios (para ampliar ver Bombín y Caracuel, 2008). La relación entre ambas especialidades es suficientemente clara y está ampliamente desarrollada en países a la vanguardia de la Psicología. La propia especialización de la Psicología y la certificación de la calidad de los diferentes programas formativos ha favorecido que sus profesionales logren un gran reconocimiento e influencia a nivel sociosanitario.

La situación actual de la Psicología en España está muy marcada por el hecho crucial de que, hasta el momento, el Ministerio de Sanidad sólo ha desarrollado la vía para el reconocimiento de una especialidad, la Psicología clínica. Sin embargo, al igual que en otros países de referencia en el desarrollo de especialidades, la trayectoria de la Neuropsicología Clínica en España es, cuanto menos, igual de amplia que la de la Psicología Clínica. El desarrollo de la Neuropsicología clínica en España es patente en las tres vertientes profesionales fundamentales, la asistencial, la investigadora y la docente.

En primer lugar, las evidencias que demuestran de manera contundente el desarrollo que la Neuropsicología Clínica ha alcanzado en el campo asistencial son las demandas de los usuarios. Pacientes y familias reconocen la aportación específica y complementaria de estos profesionales. Esta demanda está documentada y fue aportada a las autoridades por el Defensor del Pueblo cuando en 2006 trasladó al Congreso una petición expresa de los usuarios para que se les permita un mayor acceso a los beneficios demostrados que les aporta la asistencia por neuropsicólogos clínicos. En dicha comparecencia expresó una clara recomendación a las Consejerías de Sanidad de las comunidades autónomas: teniendo presente la práctica inexistencia de neuropsicólogos en la red pública sanitaria y que la evaluación y diagnóstico neuropsicológicos son imprescindibles, según los expertos, para un adecuado tratamiento del daño cerebral, se promueva la formación de especialistas en esta materia, y en número suficiente, para su incorporación al correspondiente equipo multidisciplinar (véase informe del Defensor del Pueblo, 2006). En 2019, de nuevo el Defensor del Pueblo ha repetido esta demanda a las Cortes tras un estudio sobre la atención a los niños con daño cerebral adquirido en España. En este informe, las autoridades sanitarias de Andalucía reconocen que en los equipos de atención sigue sin estar incluida la figura del Neuropsicólogo Clínico en ninguna etapa de la rehabilitación y que sólo cuentan con Psicólogos clínicos una vez se ha producido el alta hospitalaria. A pesar de que el Neuropsicólogo Clínico no está en la atención pública, su trabajo desde el ámbito privado es reconocido por los usuarios, ya que el estudio recoge declaraciones de padres y madres que afirmaron lo siguiente: es básica y fundamental la labor del neuropsicólogo para hacer la comunicación con el centro y poner un poco de cordura en el tema (véase estudio del Defensor del Pueblo, 2019).

Esta última aportación de información y demandas de la sociedad a las autoridades políticas resume que una de las limitaciones fundamentales que encuentran los usuarios es la falta de especialistas en Neuropsicología Clínica en la red sanitaria pública, obligando a las familias a recurrir a las redes privadas, que en su mayoría sí que ofrecen estos servicios aunque lamentablemente no esté al alcance de todos.

En segundo lugar, esta demostrada utilidad pública de la Neuropsicología Clínica, es fruto de una dilatada experiencia en la vertiente investigadora de esta especialidad. Durante décadas la labor investigadora de los neuropsicólogos clínicos españoles ha adaptado, desarrollado y validado instrumentos que cubren las necesidades fundamentales para llevar a cabo las tareas de evaluación clínica y diagnóstico. Tambien se han desarrollado programas y estrategias de intervención y se han aportado las evidencias científicas de su eficacia en la rehabilitación (para ampliar ver Bandrés, Campos, & Llavona, 1989; Campos Bueno, 2002; Caracuel & Piñón-Blanco, 2016).

En tercer lugar, la labor docente de los neuropsicólogos clínicos merece una mención especial por sus impliaciones en el camino hacia el reconocimiento en España como una especialidad de la Psicología. Actualmente, la formación de posgrado en Neuropsicología clínica es una de las más demandadas por los psicólogos. Esta demanda de formación ha motivado que existan programas específicos en todas las comunidades autónomas y practicamente en todas las universidades españolas. Dadas las características sanitarias de la Psicología, su formación a nivel de grado y de posgrado debe estar regulada para proteger al ciudadano. A falta de una regulación adecuada por parte de las autoridades educativas y sanitarias, los colectivos de neuropsicólogos clínicos españoles se plantean que uno de sus objetivos inmediatos debe ser autorregularse para que esta formación cumpla los estándares de calidad que se han implantado a nivel internacional desde que en 1998 se establecieran por parte de los propios profesionales en la conferencia de Houston.

Además, el grado de desarrollo de la Neuropsicología Clínica en España se aprecia aún más con la aparición reciente de una cuarta vertiente, de la de gestión, que surge sólo cuando las disciplinas cuentan con suficiente respaldo en lo asistencial, investigador y docente. Últimamente, y como fruto del reconocimiento a la capacidad profesional, podemos encontrar que los neuropsicólogos clínicos son jefes de servicio e incluso gerentes de hospitales y grandes dispositivos asistenciales por todo el país.

Práctica profesional asistencial en Neuropsicología clínica en España.

Existe consenso sobre que el ejercicio de la Psicología, como otras disciplinas sanitarias, debe estar plenamente regulado. En España, tras un periodo de incertidumbre, la jurisprudencia ha dictaminado que las dos figuras reguladas para la práctica profesional asistencial de la psicología sanitaria son los psicólogos en posesión de la titulación de especialista en Psicología Clínica y de Psicólogo General Sanitario. Estos últimos tienen una restricción para ejercer dentro del sistema sanitario público (Sentencia de la Sección Sexta de la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional, 2016).

La legislación actual española exige a los psicólogos las tutulaciones de especialista en Psicología Clínica o de Psicólogo General Sanitario para ejercer tareas asistenciales. Por tanto, y debido a que la Neuropsicología Clínica no está regulada como especialidad, para el ejercicio de dichas tareas en este campo tan sólo es necesario estar en posesión de alguno de esos dos títulos, sin que haya ningún tipo de requerimiento ni control sobre la formación específica por parte de aquellos que la ejercen (para ampliar ver Declaración de la SANP en materia de ética profesional en el ejercicio profesional de la Neuropsicología Clínica, 2018).

El Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos (COP) entendió que esta situación asistencial de la Neuropsicología Clínica no era beneficiosa para la ciudadanía y, en desarrollo de sus competencias de ordenación del ejercicio de la profesión de psicólogo y de promoción científica de la Psicología y el perfeccionamiento de las actividades profesionales (artículos 2 y 19 de sus estatutos, respectivamente), ha puesto en marcha un sistema para acreditar y garantizar que profesionales de la Psicología están en posesión de la formación mínima consensuada para alcanzar las competencias necesarias en esta especialidad de la Psicología (véase Comisión Nacional de Acreditación Profesional). A continuación, este sistema de acreditación se ha extendido a otras especialidades.

 

 

En el caso de la Acreditación para el Psicólogo Experto en Neuropsicología Clínica, la formación mínima exigible como garantía para la ciudadanía y el propio sistema sociosanitario es fruto de la confluencia del trabajo de comisiones de expertos representantes de más de 1100 profesionales y del COP (Documento de Acreditación Profesional en Neuropsicología Clínica, 2017). Este documento señala que para el desempeño de la neuropsicología se requiere de una formación especializada y que esta debe responder a la realidad formativa existente en la actualidad. Lo que sí queda claramente reflejado en el documento de garantías de la formación en Neuropsicología Clínica del COP (documento de Acreditación de la CNAP) es que la formación que actualmente conduce a la obtención de los dos títulos oficialmente reconocidos (Especialista en Psicología Clínica o Psicólogo General Sanitario) es absolutamente insuficiente para garantizar que se ha cursado una formación conducente a la adquisición de competencias profesionales especializadas en Neuropsicología Clínica.

 

En el caso de los estudios de especialización en Psicología Clínica, de 4 años de duración en dispositivos de la sanidad pública, la razón principal para la ausencia de especialización en Neuropsicología Clínica es que se trata de una especialidad diferente, centrada en el ámbito de la salud mental, y en la que se incluye una opción de adquirir conocimientos en Neuropsicología Clínica, que por su duración (generalmente inferior a 4 meses), y por la ausencia de tutores especializados en Neuropsicología Clínica dentro del sistema sanitario (que no reconoce dicha especialización y por tanto no la ha fomentado) solamente podrían ser considerados básicos y claramente insuficientes para abordar con garantías la atención a las necesidades de la población en esta materia.

 

En el caso de los psicólogos generales sanitarios, el máster de 2 años en universidades (clases teóricas) y dispositivos para las prácticas en los que se incluyen todo tipo de centros sanitarios (algunos de ellos de Neuropsicología clínica) no contiene formación especializada en esta materia y las prácticas, al igual que en el caso del psicólogo clínico, cuando se realizan en centros de esta especialidad, son tan limitadas que en ningún caso pueden considerarse garantías de una especialización.

 

En resumen, las únicas directrices de ordenación del ejercicio profesional especializado en Neuropsicología clínica actuales, en nuestro país, son las emanadas del Consejo General de la Psicología (CGP) a través de su Comisión Nacional de Acreditaciones Profesionales, ya que el resto de instituciones no han llevado a cabo una ordenación ni reconocimiento como área especializada de la Psicología, tal y como ha ocurrido en otros países y como demanda la población y el desarrollo lógico experimentado por las disciplinas sanitarias en todo el mundo. Por tanto, las directrices del CGP pueden ser consideradas las guías de orientación para profesionales y para la población con necesidades de atención en Neuropsicología clínica. Siguiendo esta guía, la definición del neuropsicólogo clínico es aquel que tras sus estudios oficiales de grado o licenciatura en Psicología cumpla el criterio de haber seguido una formación especializada exclusivamente en Neuropsicología clínica equivalente a 500 horas de teoría y 4000 horas o 4 años de prácticas supervisadas. Esta ordenación de la Neuropsicología Clínica aclara el itinerario a seguir para el profesional que desee formarse y para el que desee acreditar que está formado a nivel de especialización en esta materia. Pero además, y más importante, aclara al usuario quienes no son profesionales con formación especializada en Neuropsicología Clínica.

La formación en Neuropsicología

Afortunadamente, la dilatada trayectoria de la Neuropsicología en España ha permitido que actualmente exista una oferta formativa que cubra las necesidades de formación teórica y práctica especializada completamente centrada en Neuropsicología Clínica. La regulación de dicha formación especializada en Neuropsicología clínica será una de las cuestiones que deberá abordar el CGP, al igual que hacen en otros países sus organizaciones homólogas, como la APA en Estados Unidos o la SBP en Reino Unido.

 

Esta ordenación de la formación para adquirir los criterios de acreditación previstos por la CNAP deberá establecer vías claras y reconocidas para que aquellos recien graduados puedan cumplir los criterios de acreditación para ser acreditados como neuropsicólogos. La ordenación de esta vía es urgente dado el “vacío formativo” que está ocurriendo para aquellos psicólogos que, queriendo convertirse en neuropsicólogos, 1) no cumplían los criterios de acreditación para la vía extraordinaria antes de Junio de 2019 y 2) no tienen forma de cumplir los criterios de acreditación por la vía ordinaria (ni teóricos ni de práctica supervisada) con la actual oferta de másters o expertos. Sería deseable la implantación de sistemas de mentorización/supervisión organizados y regulados por el CGP que facilite la formación de los nuevos neuropsicólogos o la implantación de másters que te permitan adquirir los criterios de acreditación.

 

Por último, los actuales neuropsicólogos tenemos una importante responsabilidad en la formación de profesionales no neuropsicólogos. Por un lado, es fundamental dar formación en Neuropsicología a otros profesionales como médicos, terapéutas ocupacionales, logopedas o fisioterapéutas con el objetivo de que conozcan el trabajo del neuropsicólogo y puedan derivar aquellos pacientes que requieran nuestros servicios. Sin embargo, es un acto de irresponsabilidad respecto a los pacientes, dar formación a estos profesionales para que los “falsamente” capacite como neuropsicólogos para la práctica profesional. Como se ha indicado anteriormente, la atención neuropsicológica de calidad a los pacientes requiere de una larga formación que debe acreditarse y la realización de cursos o actividades similares no convierte a un profesional en neuropsicólogo y no garantiza una atención de calidad a los pacientes.

Conclusión

Como se ha mostrado en este documento, los neuropsicólogos son psicólogos especializados en la evaluación y rehabilitación de pacientes con alteraciones psicológicas secundarias al daño cerebral. Para garantizar que estos pacientes reciben una atención neuropsicológica de calidad, el Consejo General de la Psicología (CGP), a través de la Comisión Nacional de Acreditaciones Profesionales (CNAP), ha establecido la necesidad de realizar 500 horas de formación teórica y 4000 horas/ 4 años de práctica supervisada para obtener la Acreditación Nacional de Experto en Neuropsicología Clínica. Por tanto, ni otros psicólogos, ni otros profesionales como médicos, terapeutas ocupacionales, etc que no alcanzar estos requisitos tienen la formación necesaria para atender a pacientes con alteraciones neuropsicologicas.

 

Aunque en España la Neuropsicología todavía no es una especialidad, sí lo es en países como Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Alemania, Australia, etc… A pesar de no ser reconocida como una especialidad en nuestro país, la Neuropsicología española tiene una larga tradición aistencial, investigadora y, más recientemente, de gestión que le ha llevado a ser altamente demandada por los pacientes y otro profesionales de la salud, e incluso por el Defensor del Pueblo (2006; 2019).

 

Este altas exigencias en los criterios de acreditación sirven para garantizar una alta calidad en la atención que dispensan los neuropsicólogos pero al mismo tiempo exigen que se establezcan vías de formación adecuadas para los recien graduados que se quieran formar como neuropsicólogos. En la actualidad existe un “vacio formativo” para adquirir los criterios de acreditación, especialmente el de 4000 horas/ 4 años de práctica supervisada. Sería necesario establecer vías para facilitar la consecución de este criterio a los nuevos neuropsicólogos.

Referencias

Bandrés, J., Campos, J. J., & Llavona, R. (1989). El Dr. Simarro y la neuropsicología. Revista de Historia de la Psicología, 10(1-4), 131–137.

 

Bombín, I., & Caracuel, A. (2008). La especialización en neuropsicología: desde la necesidad clínica hasta la conveniencia estratégica. Papeles del Psicólogo, 29(3), 291-300.

 

Campos Bueno, J. J. (2002). Simarro, Charcot y los orígenes de la práctica de la neuropsiquiatría y neuropsicología en España: Informes médico-legales e ideas sobre la hipnosis. Revista de Historia de la Psicología, 23(1), 85–102.

 

Caracuel, A., & Piñón-Blanco, A. (2016). La Rehabilitación Neuropsicológica en España: Historia y estado actual. Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, 16(1), 25-49. https://dx.doi.org/10.6084/m9.figshare.3814224.v2

 

Comisión Nacional de Acreditación Profesional. (s. f.). Recuperado 9 de julio de 2019, de http://acreditaciones.cop.es/

 

Documento de Acreditación Profesional en Neuropsicología Clínica. (2017). Recuperado de http://acreditaciones.cop.es/pdf/APNeuropsicologia.pdf

 

Estudio del Defensor del Pueblo. (2019). La atención específica al daño cerebral adquirido infantil. Recuperado de Gobierno de España website: https://www.defensordelpueblo.es/noticias/dano-cerebral-adquirido/

 

Informe del Defensor del Pueblo (2006). Informe sobre daño cerebral sobrevenido en España un acercamiento epidemiológico y sociosanitario. Recuperado de Gobierno de España website: https://www.defensordelpueblo.es/informe-monografico/informe-sobre-dano-cerebral-sobrevenido-en-espana-un-acercamiento-epidemiologico-y-sociosanitario-2006/

 

Sentencia de la Sección Sexta de la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional (N.o 372/2016). (2016).

 

Declaración de la SANP en materia de ética profesional en el ejercicio profesional de la Neuropsicología Clínica. (2018). Declaración de la SANP en materia de ética profesional en el ejercicio profesional de la Neuropsicología Clínica. Recuperado de sanp.es/new/docs/declaracion_etica_sanp.pdf

Descarga aquí el documento de consenso sobre la neuropsicología.

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